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9/10/15

Doblemente Leal - El coraje de una ciudad plasmado en su escudo

Un poco de historia del escudo de valencia:
(Extracto de un artículo de Las Provincias escrito por Óscar Calvé)
La resistencia a dos sitios en el siglo XIV le valieron a Valencia las eles "L-L" concedidas por 'El Ceremonioso por ser "doblemente leal". 
El escudo es seña de identidad, imagen que concentra historia, emociones y sentimientos de un colectivo. Hace 651 tuvo lugar uno de los peores asedios sufridos por nuestra ciudad, cuya superación fue premiada por el monarca Pedro IV el Ceremonioso en forma de privilegio visible en el escudo de Valencia. Las dos eles mayúsculas que flanquean la parte central del escudo de la ciudad son fruto del reconocimiento que hizo el monarca a Valencia por los dos sitios soportados por la ciudad en los años 1363 y 1364. Los acontecimientos deben situarse en el seno de una rivalidad permanente medieval entre la Corona de Aragón, a la que pertenecía el Reino de Valencia, y la Corona de Castilla. El deseo de obtener la hegemonía peninsular generó el estallido de una prolongada y destructiva guerra entre ambas coronas (1356-1369), lideradas por dos Pedros, de ahí el nombre popular dado al conflicto: la guerra de los dos Pedros. El monarca aragonés era Pedro IV el Ceremonioso, mientras que el castellano era Pedro I el Cruel. 

Todos los factores hacían presuponer que la victoria favorecería al bando castellano. Basta señalar que eran seis millones de habitantes castellanos frente al millón de la Corona de Aragón. Los enfrentamientos se produjeron en tierras aragonesas y valencianas. Dado el desequilibrio demográfico era un imposible alcanzar una invasión aragonesa en tierra castellana. El sur del Reino de Valencia fue pasado a espada por Pedro I de Castilla, el Cruel, quien llegó a asediar la capital en 1363 y 1364. La última de ellas fue la más próxima a la rendición de los valencianos, lo que hubiera supuesto un golpe casi definitivo a las aspiraciones de Pedro IV el Ceremonioso. Cuando este rey llegó al auxilio de Valencia se encontró una ciudad con sus habitantes famélicos y desesperados, todavía leales a su causa, pese a las miserias sufridas.

CURIOSIDADES
El especial apego de Pedro IV a Valencia se manifiesta en los documentos: con su propia mano trazaba una corona sobre la letra ele cuando escribía el nombre de la ciudad.
Ese reconocimiento de Pedro IV el Ceremonioso al pueblo valenciano lo conocemos gracias a un acuerdo del Consell del año 1377: «... lo molt alt senyor Rey ara regnant, per son propri motiu e de sa mera liberalitat, tenint-se axí com fou sa mercé, per molt servit de la dita Ciutat, senyaladament en la guerra de Castella proppassada, specialment en los dos setges, e pus specialment en lo segon e darrer d'aquells, tenguts sobre aquella per lo dit Rey de Castella, enadi la dita corona al dit senyal».
El documento en parte reproducido habla de la creación de un nuevo escudo municipal. Este incluirá definitivamente a partir de entonces la «senyal reyal» de los reyes de Aragón (barras amarillas y rojas), la doble ele coronada, y una corona más grande en el centro de la composición, recordando que Pedro IV dibujaba con su propia mano una corona sobre la ele de la palabra Valencia.

Transformación:
El anterior escudo municipal presentaba una ciudad amurallada sobre un río o un mar, aludiendo a su emplazamiento. Una imagen que conocemos a través de diversos productos, siendo el más conocido un bajorrelieve que se encuentra junto a las esculturas de apóstoles que dan nombre a la puerta gótica de la catedral de Valencia.
Ese antiguo escudo fue sustituido en parte por aquel reconocimiento de Pedro IV. Las autoridades valencianas lo aprovecharon para configurar una nueva imagen que acaparara el orgullo cívico. Motivos para ese orgullo no faltaban, y con ciertas modificaciones, todavía es el escudo de Valencia. El «rat penat» (que por cierto aparece en los escudos del Valencia C.F. y Levante U.D.) responde a una evolución del dragón alado que portaba representado Pedro IV el Ceremonioso rematando su yelmo. Las hojas de laurel acabaron por conformar el aspecto actual.
Precisamente, el laurel conmemora también el contrastado valor del pueblo valenciano. La increíble resistencia de nuestra ciudad ante el invasor francés a principios del siglo XIX fue premiada en este caso por el rey Fernando VII, quien otorgó el distintivo de la doble rama de laurel al escudo de Valencia: una imagen que está repleta de historia.

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