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30/10/23

Dieu existe, je L'ai rencontré - André Frossard

Pues bien, sucede que, sobrenaturalmente, sé la verdad sobre la más disputada de las causas y el más antiguo de los procesos:  Dios existe. Yo me lo encontré.

Me lo encontré fortuitamente -diría que por casualidad si el azar cupiese en esta especie de aventura-, con el asombro de paseante que, al doblar una calle de París, viese,  en vez de la plaza o la encrucijada habituales, una mar inesperada que batiese los pies de los edificios y se extendiese ante él hasta el infinito.

Fue un momento de estupor que dura todavía. Nunca me he acostumbrado a la existencia de Dios. 

En este mes, me ha dado por la literatura pia, aquí dejo otro título: El poder oculto de la amabilidad de Lawrence G. Lovasik. 

La amabilidad lo suaviza todo. Hace florecer las aptitudes vitales y las llena de su fragancia... un libro útil y necesario sobre el trato con los demás.

Y por último un tercer clásico más: Arsène Lipin: Caballero Ladrón de Maurice Leblanc. Motivado por la serie de Netflix decidí pegarle un ojo a este título de la literatura juvenil... efectivamente, un género y un público que quizá ya no me corresponde.

5/10/23

Platero y yo - Juan Ramón Jiménez

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Yo trato a Platero cual si fuese un niño. Si el camino se torna fragoso y le pesa un poco, me bajo para aliviarlo. Lo beso, lo engaño, lo hago rabiar... Él comprende bien que lo quiero, y no me guarda rencor. Es tan igual a mí, tan diferente de los demás, que he llegado a creer que sueña mis propios sueños.

Platero se me ha rendido como una adolescente apasionada. De nada protesta. Sé que soy su felicidad. Hasta huye de los burros y de los hombres...

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Entre los niños, Platero es de juguete. ¡Con qué paciencia sufre sus locuras! ¡Cómo va despacito, deteniéndose, haciéndose el tonto, para que ellos no se caigan! ¡Cómo los asusta, iniciando, de pronto, un trote falso!

¡Claras tardes de otoño moguereño! Cuando el aire puro de octubre afila los límpidos sonidos, sube del valle un alborozo idílico de balidos, de rebuznos, de risas de niños, de ladreos y de campanillas...

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Alguna notas: Con este libro publicado en 1914 Juan Ramón Jiménez ganó el premio Nobel de Literatura en 1956. El narrador de Platero y yo es Juan Ramón Jiménez niño, por esta razón el libro me recuerda al Principito de Saint-Exupéry. Pseudo literatura infantil. 

De su libro dice el propio autor: 

Suele creerse que yo escribí Platero y yo para los niños, que es un libro para niños. No ...

Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba escrito para... ¡qué sé yo para quién! ...para quien escribimos los poetas líricos... Ahora que va a los niños, no le quito ni le pongo una coma. ¡Qué bien! ...

A su vez este libro es una fábrica de imágenes, de gran riqueza literaria, una máquina de evocación...  y hay dos autores españoles que me han venido a la cabeza José Jiménez Lozano y Julio Llamazares... también me ha sugerido este fragmento de Rafael de Paula: ...Porque, si hay un  si hay un Paraíso para los animales, Platero estará allí.