Houston, we have a problem!
Escapada a Houston, ¡al costat!, con motivo del maratón de la ciudad texana.Mis impresiones americanas se confirman... todo a lo grande! Ciudad a la medida del automóvil, ciudad sin vida, ciudad fantasma. En Houston nadie va andando a ningún lugar... no hay lugar a donde ir. Para ir a tomar un café hay que ir en coche, con esto esta dicho todo. Este es el subdesarrollo de los Estados Unidos.
Es un choque cultural y de costumbres difícil de superar por mi parte. Sin embargo, ha sido un finde espectacular en la que ha dado tiempo a todo, a la cultura y al deporte. Super enriquecedor.
Estábamos alojados en un modesto Airbnb en frente del Toyota Center, el estadio de los Houston Rockets, el apartamento era horripilante (Girl's Night Out), pero cumplió con su función ya que estaba al lado de la zona de salida y meta del maratón.
Llegué el jueves por la tarde-noche. El viernes fui andando al barrio de los museos y visité dos centros de arte. El Museo de Bellas Artes de la ciudad, en el que está el cuadro que da origen a este blog: Corn Poppy de Kees Van Dongen. Y por la tarde fui a la Menil Collection. La Menil es una colección de arte contemporáneo super interesante repartida en varios edificios. Lo que mas me gustó fue la Cy Twombly Gallery. La capilla Rothko, por el contrario, me dejó frío, un sitio lúgubre y cero espiritual a mi modo de ver.
El sábado fue día de recogida de dorsal y tranquilidad. El domingo después del maratón improvisamos un concierto. Actuaba Shaggy with the Houston Symphony y allí que nos metimos.
Y el lunes como colofón anduvimos por el Downtown subterraneo, una auténtica madriguera. Una ciudad bajo tierra para no salir al exterior. De ahí a la tumba sólo hay un paso.

