Como de costumbre, Tenzing contestaba algo que no era de mucha ayuda, pero que nunca te defraudaba.
...
Mirando de lado a lado y clavando mi piolet, intenté descubrir una posible cumbre, pero todo parecía sólido y firme. Hice una señal a Tenzing para que subiera. Unos pocos golpes con el piolet, unos peldaños más, muy cansados, y estábamos en la cumbre del Everest.
Mi camino al Everest (Ediciones Desnivel). Edmund Hillary relata su llegada a la cima del mundo.
Ahí os dejo con el tema de un amigo, Jacobo Eid.... cantaor de toda la vida.
Exmiembro de Supernova, ahora se hace llamar Coriguapo y nos llega con una canción rumbosa y pegadiza."My darling, I want to tell you beautifull things in the sky" Hoy sí es un gran día!! En poco tiempo Whatsapeame estará en lo más alto de lo más alto, amigos, estamos ante el hit del verano.
Busqué y busqué este cuadro y no lo encontré por ningún lado. Y eso que no era pequeño.
Bien. Me hice a la idea de que me habían robado... y me sentí alagado: "por fin alguien aprecia mi arte", me dije.
Me creí un Van Gogh, un Munch, un que se yo, al que le roban las obras mas preciadas. Pero... ¡Oh decepción!, todo había sido una ilusión. Resulta que el presunto cuadro robado estaba detrás de otro cuadro y todas mis ilusiónes se esfumaron, la búsqueda y captura de tan acérrimo admirador y chorizo concluyeron en ese preciso momento, momento en que fui consciente de mi deseado engaño.
Parafraseando a Manolo García y Miguel Ríos diré que "me siento hoy como un Van Gogh herido por las flechas de la incertidumbre".
Carlos Salvador Mira tiene nuevos proyectos, una obra magna, rompedora, lejos de lo que nos tiene acostumbrados. Ayer le pillamos con su último trabajo, con las manos en la masa, y el alicantino nos aseguró que lo siguiente será la cumbre de su arte, una especie de capilla sixtina en su trayectoria... dice que se pasa a la pintura mural.
Os mantendremos informados de tan arriesgado proyecto.
Aunque no tiene nada que ver con todo esto, decir que ayer me acabé el libro de Anatoli Bukreev y al final aparecía citado el cineasta ruso Andrey Tarkovsky:
"Me interesa por encima de todo el carácter capaz de sacrificarse a sí mismo y a su estilo de vida... Suele ser absurdo y poco práctico. Sin embargo -o precisamente por esta razón- el hombre que actúa de este modo propicia cambios fundamentales en la vida de otras personas y en el curso de la historia."
¿Carlos Salvador necesitará sacrificarse a sí mismo para su nuevo proyecto?
Mi más sincero agradecimiento al gran análisis de la obra realizado por el Dr. Martínez Otero
Elogio de la estulticia (2013)
Pastel y acrílico sobre lienzo, 80 cm x 80 cm
El presente lienzo constituye una de las obras maestras de Romero, pintada en una etapa de frenesí artístico, en torno a la primavera de 2013. Por su composición y su cromatismo, por su originalidad y su profunda simbología, podemos afirmar que estamos ante una obra única, quizá zenital, de la trayectoria pictórica del genio de Benimaclet.
La pintura, de proporciones cuadradas, queda enmarcada por un arco de medio punto, que orienta la composición. Romero nos presenta así la plaza de un pueblo de segunda o tercera. Unos oscuros soportalillos, refugio del paseante en las tórridas horas del estío, aparecen como el único encanto, ciertamente provinciano, del espacio abierto ante el espectador. Los colores planos de las fachadas, con tonalidades naranjas, ocres, verdes y azules, son ya clásicas en el universo pictórico del autor, trayendo a la mente reminiscencias postimpresionistas, dadaístas y fauvistas.
Y en el centro de la plaza, lo imprevisto, lo mágico, lo genial: un monumento erigido a un marrano o cerdo común: rosa, sonriente y despreocupado. Más allá de una broma o un chiste, greguería pictórica para sorprender o divertir, el cerdo que preside la plaza –Napoleón, en un guiño orwelliano- convierte el cuadro en una mordaz crítica social. Sin ser Romero un artista social o comprometido, en el estricto sentido del término, tampoco se puede negar en su trayectoria una implícita crítica a la sociedad del consumo que le rodea. Romero, pintor ensimismado y onírico como pocos, enfrenta sus pinceles y su mirada a la realidad, gris, zafia, roma y chata, ofreciendo una visión fantástica y alegre, delicuescente, alternativa… Pues bien, aquí no concurre esa crítica implícita, onírica. No. Aquí Romero, con un realismo que le es impropio, denuncia lisa y llanamente la zafiedad convertida en referente, la grosería establecida como moneda de curso común, lo chabacano erigido en patrón, la gandulería y la autosatisfacción como arquetipo del éxito social. Es la conjura de los necios, el triunfo de la mediocridad. De manera genial y creativa, Romero ridiculiza en Elogio de la estulticia con sus pinceles el tsunami de estupidez que nos anega. El cerdo en su pedestal es el hombre moderno, que erige su vientre, su lívido y su comodidad en la única meta por la que luchar.
Pero aún hay más. A la sombra del cerdo, un Velázquez venido a menos retrata al nuevo señor. La estética, la metafísica, el arte, otrora al servicio de las grandes causas –sean reyes, meninas o nicolasillos pertusatos- se ocupan hoy ciegamente de hacer de palmeros del mal gusto erigido en paradigma. Y así les va. El artista troca su elegante hábito de Caballero en un chándal bombacho de dominguero de polígono; es expulsado de las altas cámaras de palacio a las tinieblas exteriores de la mendicidad. Se arrodilla ante el cochino, verdadero deus et machina de la sociedad de masas actual.
La visión de Romero es lúcida y profética. Irónica, valiente, demoledora. Romero, como el niño del genial cuento de Andersen, se atreve a señalar al rey y a gritar: va desnudo. Todo un aviso a navegantes, un memento mori. Como se lee en la esquina superior izquierda del lienzo, sit transeat gloria mundi…
Aquí un fragmento del libro de Ibáñez Langlois que bien puede sonar con la canción de Dominique A, Le Sense, que te dejo más abajo.
El rey de los judíos se ha desplomado por tercera vez
su cuerpo es una anécdota confusa bajo la cruz
lo peor de todo es que alguien le hizo la zancadilla
a ver quién fue el gracioso de la zancadilla a ver
el gracioso de la zancadilla que hizo rodar a Dios
es yo mismo es tú mismo y nadie más
basta ya de disimular pues hombre si Dios te vio
reconoce que te has pasado todos los días de tu existencia
apostado en la estación número siete del vía crucis
poniendo tu subrepticio pie entre los pies de Dios
reconoce que ese acto es el perfecto resumen de tu existencia
reconócelo y pide perdón al Dios galileo que has derribado
porque el galileo ya se levanta a pedazos y cómo te mira
y te mira y perdona tu zancadilla y te ama
y ofrece toda su sangre sólo por ti.
Recientemente he leído Mal de Altura de Jon Krakauer... y ahora estoy con la réplica de Anatoli Bukreev de Everest 1996.
En ambos libros se cuenta la tragedia que tuvo lugar en 1996 en el monte Everest.
En una misma temporada murieron doce alpinistas. Los libros pretenden contar con fidelidad los hechos acaecidos en la tragedia que se cebó con las expediciones comerciales de Mountain Madness, liderada por Scott Fisher y Adventure Consultant, liderada por Rob Hall.
La tragedia de 1996 evidencia el problema de la masificación de la alta montaña y los peligros que conlleva la comercialización de la misma y la falta de preparación de los clientes que pagan cuantiosas sumas de dinero para que los "suban" a la cima.
Cumbres como la del Everest, especialmente apetitosa por ser la más alta del planeta, reciben cada año muchísimos turistas-montañeros que arriesgan sus vidas por conseguir LA CIMA a su colección de ascensiones. Pero hay muchos factores que hacen de esta montaña, no especialmente técnica, una de las más peligrosas: la gran afluencia de alpinistas, la gran altitud y una climatología cambiante... Más vale ir solo que muy acompañado.
Siempre me han gustado las ediciones bien cuidadas, y la verdad, Nórdica lo hace muy bien. Pero podríamos decir que en este ocasión ha vendido humo. Es un libro muy cortito de 86 páginas, para leer de una sentada y pasar una tarde lluviosa.
La saga del sagú de Slattery es la obra póstuma e inconclusa del escritor irlandés Flann (dhul) O'Brien, que como inconclusa que es, pues te deja un poco diciendo, y bien...(inconcluso). Te recomiendo esta buena reseña aquí, si quieres profundizar más. No obstante te comento: Es un libro bien escrito, con ironía y palabrotas, un tanto surrealista en ocasiones y utópico...
Narrado en primera persona, Enaiatollah Akbari nos cuenta su historia. Una historia dura por lo real y dramático (aghhh). La historia de un niño de 10 años que debe huir de su pueblo natal en Afganistán cruzando Pakistán, Irán, Grecia, Turquía para llegar finalmente a Italia donde vive en la actualidad (o eso creo) y pasar a llamarse Giorgio. Un periplo de diez años contado en 192 páginas, en el que como San Pablo se encontrará con graves peligros:
...muchas veces en peligro de muerte.. De los judíos, cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; muchas veces estuve en los caminos; en peligros en los ríos; peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligro en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez” (2 Cor. 11:23-27).
...y luego nos quejamos. Mare de Deu. Un libro de esos que te cogen, empiezas y no paras. Muy recomendable.
Si tienes tiempo te recomiendo esta entrevista de 10 minutos:
El alpinismo es uno de los más bellos deportes que puedan existir, pero practicarlo sin técnica constituye una forma más o menos consciente de suicidio. La técnica incita a la prudencia y en especial a la lucidez; ahorra fatiga, retrasos inútiles o peligrosos, y, lejos de impedirla, favorece la contemplación. No representa un fin en si misma, sólo un medio que condiciona la seguridad tanto a nivel individual como para toda la cordada.
Acabo de terminar este regalo de Reyes, un clásico de la literatura alpinística, en el que Rébuffat cuenta su vida en "su reino", la montaña: los inicios, su profesión, sus incursiones en las grandes vías, el Himalaya. Y por encima de todo su visión particular de la montaña en la que predominan altos valores, el más importante de ellos, la amistad.
El 3 de junio, Herzog y Lachenal alcanzan la cima.
Qué alegría la suya, inseparable de los recuerdos que brotan en un instante (...).
Hacia las 6 de la tarde, en el penúltimo campamento a 7.500 metros, nos encontramos compartiendo nuestra común alegría, ensombrecida con una pena: nuestros camaradas han conseguido la ascensión del primer ochomil, pero vuelven duramente tocados.
Por la noche Terray yo hacemos todo lo que podemos para calentarles. (...)
Algo más tarde, amanece el día lívido. Herzog y Lachenal han descansado un poco y casi recuperado el tacto de sus manos y de sus pies; pese a eso no se trata de que Terray o yo intentemos subir a la cima del Annapurna, sino de ayudarles a descender. Ellos sí han alcanzado la cima, y es como si todo el equipo lo hubiese conseguido, eso es lo que importa.
(...) Me parece que durante estos momentos Terray y yo somos los encargados de una misión que corresponde a lo que más me gusta de mi trabajo de guía: disfrutar de la renuncia en nombre de la amistad y negociar con la tempestad para poner a salvo a los compañeros.
He aquí uno de los últimos cuadros, (aunque alguno tenga en la recámara). El torero que llora, un tema recurrente dentro del imaginario pictórico del autor que aquí escribe... Todo surgió tras la lectura de un libro: origen de una idea primigenia, nacimiento de un tema, cuya evolución surge de estos párrafos. En esta serie, (de dos) me gusta explicar su profundo significado y simbolismo a los curiosos espectadores que merodean por mi estudio: Los mickey mice (mouses), las lágrimas, el toro, las onomatopeyas, olé, olé... (las banderas de Japón, que no se que pintan ahí, la verdad). En fin, un sin fin...
Hay quien desdeña el trasfondo filosófico tornando el arte por locura y considerándola una obra naïf. Les perdono su ignorancia, si me perdonan mi atrevimiento, puede que hasta tengan razón.
No penseis que es una rayada... es una muy buena canción del grupo argentino ALMENDRA, liderado por el flaco Spinetta, que vio la luz allá por 1970...
Musicalmente la canción adopta la cadencia de un tango. Y es la primera en la historia del rock en tener un bandoneón entre los instrumentos que suenan. Os recomiendo la versión de Calamaro.
Mata y come o lo que es lo mismo, dale al play y lee.
"Pobrecitos los humanos... Los lanzan al mundo violentamente y no saben
de dónde vienen, ni qué se espera que hagan, ni en cuánto tiempo deberan
hacerlo, ni a dónde iran a parar después. Pero benditos sean; la
mayoría se despiertan cada dia y siguen intentando encontrarle un
sentido a las cosas. Es imposible no quererlos, ¿verdad? Lo que no
entiendo es porque son tan pocos los que se vuelven locos de remate."
"Bienvenido a este mundo pequeña" es un título sugerente para una lectura fresca. Fresh. Fannie Flagg, su autora, ha vendido un montón. Ha vendido como rosquillas y ha llevado a la gran pantalla -como se dice- su también "Tomates verdes fritos" que tanto éxito tuvo.
Libro recomendable por tanto, para pasar un buen rato entretenido. Aquí la crítica de Rostard.
Y bien, te dejo con la canción de los Jayhawks "save it for a rainy day" que te puede dar una idea del tono del libro.
«El tiempo acaba siempre borrando las heridas. El tiempo es
una lluvia paciente y amarilla que apaga poco a poco los fuegos más violentos.
Pero hay hogueras que arden bajo la tierra, grietas de la memoria tan secas y
profundas que ni siquiera el diluvio de la muerte bastaría tal vez para
borrarlas. Uno trata de acostumbrarse a convivir con ellas, amontona silencios
y óxido encima del recuerdo y, cuando cree que ya todo lo ha olvidado, basta
una simple carta, una fotografía, para que salte en mil pedazos la lámina del hielo
del olvido.»
Leí hace poco el libro de Llamazares... muy melancólico y tal, pero de una prosa poética escepcional. Muy recomendable con tiempo, calma y ganas de disfrutar de las palabras.
Días atrás leí el libro de Henri J. M. Nouwen El regreso del hijo pródigo: Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt. Es un libro interesante... sobre todo la primera parte. Me quedo con esta nota:
El verdadero pródigo
Me estoy acercando ya al misterio de que el propio Jesús se
convirtiera en hijo pródigo para nuestra salvación. Abandonó la casa de su
Padre celestial, se marchó a un país lejano, dejó todo lo que tenía y volvió
con su cruz a casa del Padre. Todo lo que hizo, no como hijo rebelde, sino como
hijo obediente, sirvió para llevar de nuevo a casa a todos los hijos perdidos
de Dios. El mismo Jesús, que contó la historia a los que le criticaban por
tratar con pecadores, vivió el largo y doloroso camino que describe.
No hace mucho también hice una excursión cerca del Olba, territorio fronterizo entre Teruel y la Comunidad Valenciana, con un río
Mijares encajonado, bravo y crecido y un bonito río Palomarejo,
tranquilo y apartado.
Pues bien, sin saber muy bien como, llegó a mis manos el libro del navarro Francisco Javier Irazoqui "La nota rota". Un libro que junta ambas cosas magistralmente.
En el libro se cuentan las vidas de unos cincuenta músicos de lo más variopintos, -abundan los de jazz-, cuya nota predominante es la ruptura. La ruptura con su tiempo y la ruptura interior. Rompen y se rompen. Son artístas valientes que de algún modo se han desmarcado o han hecho una variación del tema principal.
Irazoqui es poeta, por lo que he leído, y la verdad es que se nota. (solo hay que ver la poética foto)
La nota rota no es una simple enciclopédia, ni un manual de una época concreta o de un estilo. Es un libro de notas, de anecdotas, de ritmo y con ritmo donde todo está muy cuidado y bien enlazado... me han llamado la atención entre otras cosas los encabezados de cada capítulo:
LAS PÁGINAS, SIEMPRE ME GUSTÓ, BUFÓN CONTRA EL PURITANÍSMO, EL PADRE ERA SASTRE, MUCHOS OPINAN, DESDE EL PRINCIPIO, QUERIDOS CANGREJOS Y LABERINTOS, CON SUS OJOS COLORISTAS, DESCONOZCO SU NOMBRE... puede parecer una gran chorrada esto que aquí escribo, pero a mi, no sé, me ha gustado. Es un libro con el que se disfruta a pesar de desconocer a la mayoría de músicos. Aprendes y te entra la curiosidad, quieres aprender.
Os pongo un fragmento del músico que más me gustó y que paradójicamente me es desconocido a mi y a Irazoqui. MI GUITARRISTA.
... Junto al revoltijo de bolsas de plástico, pequeñas vajillas melladas, periódicos y restos de comida, la guitarra viaja en el carro de la compra. En los costados del vehículo, un conjunto de láminas y lienzos pintados sin gracia artística. La mujer acarrea todo su mundo sobre cuatro ruedas que chirrían.
Vive en el mismo barrio que yo. ¿Quién puede imaginar en que escondrijos pasa las noches? ...
... Ha logrado una resistencia de atleta enloquecida en el rasgueo de su instrumento y pude pasarse media hora sin variar de acorde. Minimalismo infernal ... Su nota rota es pura necesidad aliviadora ...
El otro día estuve en el San Pio V para ver la exposición dedicada a Clotilde, mujer de Sorolla. Os recomiendo ir. Estos son los dos cuadros que más me gustaron.
Vivir en un colegio mayor te da la oportunidad de hacer multitud de cosas. Dentro de los proyectos que están en marcha estoy intentando montar un club de humanidades: Un espacio en el que poder disfrutar de distintas actividades y experiencias enriquecedoras para el espíritu (en sentido amplio) como puede ser ir a ver un museo, tomar una cerveza o ver una película entre otras cosas.
Estas son algunas de las útlimas películas que he visto:
Adios Muchachos, una película francesa del 87 dirigida por Louis Malle. Muy recomendable.
El musical West Side Story.
La princesa prometida, una peli de culto como se suele decir.
El fuera de la ley (The Outlaw Josey Wales), western ambientado en la guerra de secesión, de Clint Eastwood.
El árbol de la vida, película contemplativa de Malick.
Varios videos musicales: El Último Vals, película documental de Scorsese sobre The Band, la mítica banda canadiense. Y el Live Aid del 85.
Seguro que me dejo alguna otra, pero de la que os voy a hablar es de Eduardo Manostijeras, una de las película que tenía pendientes para no se sabe cuando.
Eduardo Manostijeras es una película estadounidense de 1990 dirigida por Tim Burton en la que se narra la historia que durante una noche de Navidad le cuenta una anciana a su nieta:
Eduardo Manostijeras, un muchacho creado por un extravagante inventor que no pudiendo acabar su obra deja al joven con cuchillas en lugar de dedos.
- Hace mucho tiempo, un inventor vivía en esa mansión. Inventaba muchísimas cosas.
Un día, creó a un hombre. Y le dio entrañas, un corazón, un cerebro. Todo. Bueno, casi todo. Verás, el inventor era ya muy viejo. Murió antes de poder acabar al ser que había creado. Así que el hombre se quedó solo. Inacabado, y completamente solo. - ¿Y no tenia nombre? - ¡Claro que tenía nombre! Se llamaba Edward. - Antes de que él viniera, no nevaba nunca. En cambio después, sí nevó. Si él no siguiera vivo, ahora no estaría nevando... A veces aún bailo bajo la nieve.
El jugador, lo cogí por azar (jajaja), y porque era ruso y nunca había leído a ningún ruso. Y llegó el momento. Vi que el libro no era muy voluminoso, lo que siempre anima y me atreví pues. Entonces, pude comprobar con mis propios ojos todo lo que se suele decir de la literatura rusa, que si lo de la psicología rusa, que si la introspección de los personajes, que si tal, que si cual. Todo cierto. No dejó de ser una lectura un poco inquietante pero nada del otro mundo.
Pero para inquietante, inquietante, El Señor de las Moscas, buff que mal asunto. Un libro muy recomendable, ¡caray!, no he visto la película pero como si lo hubiera hecho. Uno de esos libros que te tienen en vilo.
Con Noveceto, por el contrario, descansé y disfruté a la par. Esta obra teatral, fielmente llevada al cine con el nombre de la leyanda del pianista en el oceano, me hizo recordar la película, parecía que la estuviera volviendo a ver, parecía que estuviera releyendo el libro. Y es que ver y leer son la misma cosa. Digo yo.
Es te verano me he leído muchos libros... más de los acostumbrados la verdad. Entre ellos Vinieron como Golondrinas, literatura americana muy frecuente en la editorial Libros del Asteroide, también he leído en esta editorial Una temporada para silbar. Dos lecturas tranquilas, cotidianas, costumbristas, entreañables... qué se yo, si tubiera que elegir entre ambos me quedaba con el segundo. No obstante te dejo con un fragmento de las golondrinas.
Cuando Bunny era muy pequeño, a veces se despertaba de noche con la garganta seca y pedia que le dieran agua. Entonces oía a alguien tropezando y dando tumbos, y escuchaba el sonido de un grifo abierto en el cuarto de baño. El borde de un vaso le golpeaba los dientes. Bebía con sed y volvía a quedarse dormido… Hasta que una noche, de la oscuridad que le separaba del cuarto que había al otro lado del pasillo salió una voz que dijo: “¡Anda, ve tu mismo!” Por primera vez en su vida, Bunny cayó en la cuenta de que tenía un padre, y absolutamente atónito, hizo lo que se le pedía.
Puede dar la impresión de que en esta entrada se va a hablar de fútbol, de eurocopas o de patriotismo oportunista pero no. Lo que os voy a contar es la última excursión a Pirineos:
Pues bien, aprovechando el periodo vacacional y sin perder un segundo
volví otra vez al valle de Benasque y otra vez, casi la tercera vez en
un año, al mismo monte. Y la verdad, es que no me canso de ir. Sobre
todo si caen nuevos tresmiles. En esta ocasión hice doblet ascendiendo
el Diente de Llardana de 3.085 metros que está de paso en el camino
hacia el Posets y que aunque parece de gran dificultad, no es para
tanto, sólo requiere de media hora.
En esta tercera ocasión
prácticamente repetimos los mismos pasos que en la expedición anterior
acampando pasado el Refugio Ángel Orús y iniciando la ascensión a las
siete de la mañana. Para hacer cumbre tres horas después en el Posets y
darnos un baño de patriotismo ya que alguién había dejado allí la
bandera nacional.
Después
desandamos todo lo subido y pese a que al día siguiente quisimos hacer
otra ascensión el buen tiempo no nos acompañó y regresamos a casa.
Lo he rescatado del cajón del olvido, donde se almacenan las cosas de hace tiempo. Lo hice en la universidad para la asignatura de didáctica de la educación artística o algo así.
Además, hoy he vuelto a pintar... no digo más. Pues eso.
Anteayer mi hermana me escribió un mail que decía:
A ver si... actualizas Calamarte!
Y efectivamente he comprobado que un año con sólo seis entradas no es un buen año.
Hace poco terminé uno de esos libros frikis por los que me ha dado de un tiempo a esta parte: Nacidos para correr.
Un gran libro que sólo recomiendo a los amantes del atletismo, en concreto de la carrera de fondo, más bien del ultratrail. Os dejo un fragmento: (lo podemos titular: "Viva el Caballo o como fliparse con las carreras..."
- Pensé que esta carrera iba a ser un desastre, porque pensaba que serían demasiado sensatos para venir -dijo Caballo recorriendo el jardín con la mirada... ¿Y ustedes saben quién hace las cosas sin razón?
- ¡Caballo! - se elevó el grito.
- Así es. La gente loca. Más locos. Pero hay algo en la gente loca: ven cosas que el resto no ve...
Mañana tendrá lugar una de las carreras más grandes de todos los tiempos, ¿y saben quiénes la verán? Solo gente loca. Solo ustedes Más Locos.
- ¡Más Locos!
Se chocaron cervezas en el aire, las botellas tintineaban...
- Mañana verán lo que la gente loca ve. El pistoletazo de salida será al amanecer porque tenemos mucho que correr.
- ¡Caballo!¡Viva Caballo!
La historia que se cuenta está basada en hecho reales. Os dejo unos link in memoriam de Caballo.
También os regalo una bonita comparación de la vida y la carrera, me gustó mucho y viene de aquí:
Durante esas horas llegué a imaginarme que la carrera es como una vida, donde los kilómetros significaban los años. Los primeros años pasan muy deprisa e incluso nos equivocamos de camino, teniendo que retroceder. Luego llega la juventud y seguimos con las prisas; pararnos nos parece perder el tiempo. La madurez, o crisis de los 40, los 50 o cuando llegue, lo relativiza todo; ya no hace falta ir tan rápido e incluso te preguntas a dónde estás yendo. Te preguntas quién carajo te mandó apuntarte a este circo y quién te obliga a seguir participando en él; te crees en la mitad del recorrido pero tanto la salida como la llegada están tan lejos que ni siquiera las ves. Te resignas y sigues adelante (es lo que has estado haciendo toda tu vida). Y llega la vejez, donde ya vislumbras el final y todo cobra sentido; no tienes prisa por llegar pero anhelas el descanso, el merecido descanso. Miras atrás y te ríes de ti mismo, del ímpetu que tenías en la juventud y lo poco importante que resulta ahora. Y llegas a meta: has cumplido.
Otro día, más... no se quién habrá sido capaz de llegar hasta el final pero bueno. Amunt.